Todo empezó una tarde tranquila de septiembre. Sin planearlo realizamos un viaje a Zaragoza cuya misión tan solo consistía en ir a tomar café, ir al concesionario a recoger los papeles y que revisen la rueda por perder aire poco a poco. La vuelta estaba planeada para las 5 y media.
Todo fue bien, hasta que llegamos al concesionario y nos dijeron que teníamos que ir al taller que estaba "ahí al lado" para que miraran lo de la rueda, y allí fue donde comenzo nuestra odiesea.
Teníamos que buscar a la Señora Rosa, pero no estaba así que nos dijeron que buscasemos a un tal Jose ... algo.
-Mejor me quitas el coche de ahí, lo pones en este otro sitio, que sino molesta.
Ya enseñando buenos modales. Ni saludos ni ostias.
Encontramos al tal Jose algo, le explicamos que le pasa a la rueda y mirando el coche a unos 20 metros y dandole una patada a la rueda ya supo que la rueda de atrás estaba pinchada porque llevaba un clavo. (Que me parece increible que un mecánico no sepa distinguir entre un clavo y un tornillo, que era lo que realmente llevaba clavado)
-Me tendrá que pagar 17,75€.
-Pero si tengo el coche en garantía.
-Ya... pero nosotros no tenemos la culpa de lo que le pase a las ruedas, asi que le toca pagar. Vaya a sacar dinero que no aceptamos tarjetas.
Mientras el deja el coche a su compañero. Argggg. Para verlo. Pequeño, regordete(si se queda quieto lo confundes con un tonel) y con esos pantalones azules grasientos metidos por los calcetines que le llegaban a mitad de pierna. Negros, y a puesto a que como el resto de su ropa los calcetines tambien llevaban grasa. Para entonces ya llevabamos mas de media hora esperando. Y bueno, como puede ser que poner otra rueda cueste mas de una hora? Lo peor fue cuando encima pretendia que aun estuviesemos mas rato, porque decía que sería mejor colocar las ruedas de atras, delante. Como no nos fiamos le dijimos que daba igual. Ja, y se lo preguntamos al simpatico Jose algo. Contestación:
-AH, no sé, si lo ha dicho mi compañero, será verdad.
Pero no se supone que el es también mecánico? ¿ Pero de qué va?
Total que al final y hora y media después volvíamos a casa. No sin incindentes por el camino, claro.
Jamás, vuelvo a ir a un taller mecánico.